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martes, 15 de marzo de 2016

Una mesa con un francés y el valle de la rana


 DESDE MIS ZAPATILLAS |


Cartel de la X Copa Sport HG de Castilla y León de Carreras por Montaña. /JCDFOTOGRAFÍA-FDMESCYL
J. SAN MARTINO |
Periodista de la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo de Castilla y León y corredor amateur







J. San Martino | @JotaSanMartino
Curioso por naturaleza y por profesión, elevaba la vista y no la veía por ningún lado. —¿Qué fue de la dulce Francia?—, me preguntaba mientras me embuchaba una barrita todopoderosa y echaba otro trago de agua.

Juan José López, en Tres Valles. /SOLETE CASADO Apenas había superado la mitad del recorrido de la exitosa -a la par que asalvajada- carrera por montaña Tres Valles, cuando ya me había dado cuenta de que el cartelón de Vía Crucis, que adelanta la llegada a la Peña de Francia, sería más que fidedigno en mi caso -No, no..., no te sorprendas y vayas ahora de 'pro', que hasta el mismísimo Alfredo Gil tuvo su ración de pájara loca en la Sierra de Francia-.

No era un novato (véase I Love Batuecas). Me había cansado de explicar las atractivas 'S' de la bajada de la Peña, de advertir de la peligrosidad de un último puerto diseñado para 'Paseos al otro lado', o de recordar aquel emanante calor de Batuecas... Pero yo seguía buscándola a ella. —¿Dónde estará la mesa?—, me atormentaba mi subconsciente, como tratando de distraerme de un segundo cortafuegos para el que mi sentido arácnido ya me prevenía de que no sería el definitivo...

Como vosotros, en las horas previas a la carrera, me había cansado de escuchar el término magnetotermia, pero sabía que en este caso poco o nada tendría que ver con interrumpir corrientes o reconducir flujos eléctricos... Me preparaba para lo peor, mientras terminaba de engullir la barrita y volvía a acelerar el paso en busca de ellas -la mesa y la magnetotermia-.

Giro a la derecha, ahora a la izquierda... Y un pedrera en la que cada roca señala un "busca tú el camino hasta la cima, que a mí me da la risa". Y vaya si lo buscas. Salto aquí, salto allá... Pero de la mesa, ni las patas oiga.

Así que, ya con el estómago encogido, pero con la voluntad firme y ya a cuatro apoyos -con dos no bastaba-, llegó a la cima recibido por un brisa de aire frío que para mi sorpresa no esconde una bienvenida con mantel de puntilla y la última creación de la 'nouvelle cuisine'. Nada. Y eso que la ceremonia de la mesa en Francia es Patrimonio Cultural de la Humanidad, con su 'Repas Gatronomique'. En este caso, un simple "31", y para abajo. —¿Habrá querido decir que somos 31 comensales?—, me vuelvo a preguntar.

Es más adelante, y ya entre el misticismo, la luz y 'el caldo' de Batuecas, cuando empiezas a experimentar la magnetotermia, hasta el punto que en mi caso, me siento a observar -y ya que va de franceses y delirios, me pongo a fortalecer mi fe, cual De Gaulle en su llamamiento a la resistencia de los galos en la Segunda Guerra Mundial-.

Juan José López, en Tres Valles. /JUAN CARLOS LÓPEZ Es en ese momento cuando veo que una rana me observa, ajena a la locura de los casi 37 kilómetros de carrera. De mis pensamientos casi abstractos, obsesionados con mesas y franceses. De las rozaduras de mis zapatillas, conocedoras de un descenso vertiginoso al interior de Batuecas. Es el contraste en el corazón del valle, donde somos forasteros de paso. ¿Pero qué pasa con la mesa? Pesadita mi curiosidad, que al igual que mi fortalecida fe, me hace retomar el camino hasta la meta.

Portillos al margen, 'el paseo' hasta La Alberca, me sirve para que me desvelen una sierra repoblada con ciudadanos franceses en plena Edad Media -por aquello de la Reconquista o la aparatosa peste-. O quizá una leyenda correspondiente a un soldado napoleónico, en plena Guerra de la Independencia, al que le gustaba subir a la cumbre magnetotérmica a escribir memorias de una batalla.

Me agarro a esta última explicación bélica. La haré nuestra. La que justifique los 37 kilómetros y más de 4.000 metros de desnivel acumulado, desviados en nuestras cabezas por mesas, franceses o ranas. La avanzadilla de 3 horas y 25 minutos de Francisco Javier González, el ganador; o las casi 7 horas del último valiente. Al final, pura magnetotermia.




                                                                                             




miércoles, 4 de junio de 2014

Guadarrama, se mira pero no se toca


 DESDE MIS ZAPATILLAS |


Cartel de la X Copa Sport HG de Castilla y León de Carreras por Montaña. /JCDFOTOGRAFÍA-FDMESCYL
JUAN J. LÓPEZ |
Periodista de la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo de Castilla y León y corredor amateur







Qué bonita es la subida al Pico Peñalara! ¡Hoy me planto las zapatillas y venga para arriba y luego para abajo! Toca disfrutar de lo nuestro, de esa sierra tan valorada por los musulmanes y los cristianos en plena Reconquista o de infausto recuerdo para las tropas españolas derrotadas en la Guerra de la Independencia por aquellos acompasados lanceros polacos al servicio de Napoleón.

Subida al Pico Peñalara, en el K-22 Peñalara en 2014. /FDMESCYL Eran otras batallas, en la actualidad, y pese a ir en deportivas, apenas armado con una malla y un bidón de agua -reutilizable y que nunca tocará el suelo [tranquilidad]- la guerra, cada vez menos fría y más caliente, se centra en luchar por conocer el denominado 'Control de impactos debidos al uso público' del ya denominado como Parque Nacional Sierra de Guadarrama.

El nuevo estatus de este espacio natural, que data de 2013, tiene como objetivo velar por "una riqueza ecológica y cultural tan sobresalientes que aconsejan que su conservación sea declarada de interés general y se eleve su régimen de protección al más alto nivel". Dicho y hecho, salvo que en esa carrera de celadores y protectores -que ríase Batman o Superman- la restricción y la prohibición se han convertido en la hoja de ruta de los mandamases de turno.

La dirección del parque, compartido por la Comunidad de Madrid y Castilla y León, comenzó a dejar entrever su nueva trayectoria a finales del pasado año y en suelo madrileño, cuando buscó una forma de frenar la escalada de pruebas deportivas y su supuesto impacto medioambiental. El primer damnificado fue el Gran Trail Peñalara o GTP, considerada como la gran carrera del Sistema Central, hasta el punto de ostentar el título de Campeonato de España de Carreras por Montaña Ultra.

Limitación de participantes, de recorrido y una estocada a su viabilidad que deja en el aire su futuro a corto plazo. No fue el único, y con el adiós al denominado como Cerdecilla Trail, pruebas de BTT u otras de mismo índole, la 'protección' de los nuevos Vengadores llegó a la vertiente castellano y leonesa, y eso que en la vieja Castilla, pobres hasta para organizar pero ricos en ilusión, apenas existen pruebas con suficiente impacto o desarrollo en el Parque Nacional Sierra de Guadarrama. Pero ahí estaba el K-22 Peñalara, que por perder, se deja hasta el nombre en la afrenta, aunque en esta no aparezcan lanceros de la Grande Armée y sí interminables tramitaciones burocráticas que han estado a punto de acabar con el proyecto del Grupo de Montaña La Acebeda.

Y ahí es donde entra en escena la denominada como evaluación de afecciones posibles de ese exitoso K-22 -¿lo seguimos llamando Peñalara?- que en 2014 aún no conocía sus aterradores planes devastadores sobre el mítico pico del Sistema Central.

En estos nuevos planes y ya en 2015, la dirección del parque rechaza la subida al Peñalara de acuerdo a varios puntos: hábitats prioritarios, criterio en el que se reconoce que existe una senda por donde transcurre la carrera , sin embargo se incide en que "ya existen antecedentes de eventos deportivos que se han evitado en esta zona para evitar intensificar el uso público de la zona". Incluso se alude al poco uso del refugio y a su pobre desarrollo, como características aliadas en la conservación.

A la hora de dejar al K-22 huérfano también se alude al desarrollo de la 'Parnassius apollo', mariposa, que se encuentra en esta parte de la sierra. "Se pueden sospechar afecciones no sólo a la mariposa en fase oruga sino a la planta nutricia por pisoteo, por lo que por el principio de prevención no se recomienda intensificar el uso en la zona", argumentan desde el parque.

Además, la negativa al recorrido inicial de la carrera de La Acebeda, tiene en cuenta una supuesta erosionabilidad (aunque el Mapa de España de Suelos todavía no ha cubierto la provincia de Segovia). Se alude al impacto debido a la importante pendiente existente en la subida al Peñalara desde el Chozo, incluso se habla del impacto que provocan los montañeros, ya que "se observan ya fenómenos de erosión, incluso con formación de pequeñas cárcavas".

Suficientes argumentos como para descalzarse, aparcar las zapatillas y disfrutar del Peñalara, eso sí, en la tele, en foto o si se tercia en alguna vieja viñeta de Don Pelayo buscando alguna senda transitable para atizar a algún musulmán despistado en los Montes de Valsaín.